Sincinesias

Las sincinesias son movimientos musculares involuntarios que ocurren de manera simultánea o inmediatamente después de la realización de un movimiento voluntario. Este fenómeno se caracteriza por la contracción involuntaria de un grupo muscular que, por lo general, no tiene relación directa con la acción que se está llevando a cabo. Las sincinesias pueden ser inofensivas en algunos casos, pero en otros, pueden indicar una alteración en el sistema nervioso.

Tipos de sincinesias

Las sincinesias se dividen en dos tipos principales:

  • Sincinesias fisiológicas: Son aquellas que se producen durante la infancia como parte del desarrollo motor, y generalmente desaparecen con el tiempo. Sin embargo, algunas pueden perdurar en la edad adulta. Un ejemplo común de sincinesias fisiológicas es el movimiento involuntario de los brazos al caminar, que ocurre de manera natural sin que la persona lo controle conscientemente.
  • Sincinesias patológicas: Estas se asocian a trastornos en el sistema nervioso y suelen estar vinculadas a lesiones neurológicas o enfermedades. Las sincinesias patológicas pueden ocurrir cuando una lesión en las fibras nerviosas impide que los impulsos eléctricos se transmitan correctamente, lo que provoca movimientos involuntarios en otras partes del cuerpo. En estos casos, los movimientos involuntarios pueden ser simétricos, afectando incluso el miembro opuesto al movimiento original.
Sincinesias

Causas de las sincinesias

Las sincinesias pueden originarse por diversas causas, tales como:

  • Lesiones o traumatismos en el sistema nervioso: Los daños en los nervios o en el cerebro, como los que ocurren en un accidente, pueden alterar el control motor y desencadenar movimientos involuntarios.
  • Enfermedades neurológicas: Trastornos como el Parkinson, la parálisis cerebral o la parálisis facial pueden dar lugar a sincinesias al afectar la comunicación entre los músculos y los nervios que los controlan.
  • Cirugías: Procedimientos quirúrgicos, en especial aquellos que implican la manipulación del nervio facial, pueden dañar las fibras nerviosas, lo que provoca la aparición de movimientos involuntarios.
  • Infecciones virales: Algunas infecciones, como el herpes zóster, pueden afectar los nervios faciales y generar parálisis, resultando en movimientos involuntarios del rostro, como el parpadeo o la contracción de la boca.

Síntomas de las sincinesias

El principal síntoma de las sincinesias es la contracción involuntaria de músculos tras un movimiento intencionado. Por ejemplo, en el caso de la parálisis facial, las personas pueden experimentar movimientos involuntarios en el rostro, como parpadeos o, a pesar de intentar controlar sus expresiones faciales.

Prevención de las sincinesias

Algunas precauciones pueden ayudar a evitar la aparición de sincinesias, especialmente las sincinesias patológicas:

  • Cuidado postoperatorio: Después de una cirugía en el rostro o en el cráneo, es indispensable seguir las indicaciones del cirujano para evitar posibles daños en el nervio facial o en otras fibras nerviosas, lo que podría resultar en sincinesias.
  • Protección contra lesiones en la cabeza: Los traumatismos craneales pueden dañar las fibras nerviosas, lo que aumenta el riesgo de aparición de sincinesias. Para evitarlos, es fundamental utilizar la protección adecuada, especialmente en actividades de alto riesgo.
  • Control de infecciones virales: Enfermedades como el herpes zóster pueden desencadenar una parálisis facial, por lo que es vital seguir el tratamiento médico adecuado para prevenir complicaciones que puedan derivar en sincinesias.

Diagnóstico de las sincinesias

Las sincinesias se detectan mediante un examen físico realizado por un neurólogo. Si se observan movimientos involuntarios acompañando a los movimientos intencionales, se puede confirmar la presencia de sincinesias.

Tratamiento de las sincinesias

El tratamiento para las sincinesias depende de su causa y tipo, y generalmente involucra terapia física y ocupacional. Algunas opciones de tratamiento incluyen:

  • Rehabilitación muscular: En el caso de las sincinesias faciales, el tratamiento puede consistir en ejercicios de rehabilitación para mejorar el control del movimiento facial.
  • Neurolisis selectiva o Neurotomía selectiva modificada: En algunos casos, como las sincinesias derivadas de una parálisis facial, se pueden realizar estas cirugías para cortar las fibras nerviosas responsables de los movimientos involuntarios.
  • Toxina botulínica: El uso de toxina botulínica, conocida comúnmente como bótox, es una opción terapéutica eficaz para reducir los movimientos involuntarios. Esta toxina actúa paralizando temporalmente los grupos musculares afectados, lo que ayuda a controlar los movimientos no deseados, aunque los efectos son temporales.

En conclusión, las sincinesias son movimientos involuntarios que pueden tener diversas causas, desde el desarrollo natural en la infancia hasta complicaciones neurológicas graves. Con un diagnóstico adecuado y un tratamiento oportuno, es posible reducir los efectos de estas contracciones involuntarias y mejorar la calidad de vida de las personas que las padecen.