Probióticos y prebióticos: aliados para tu salud intestinal

Probióticos y prebióticos

En los últimos años, los probióticos y prebióticos han ganado popularidad en el ámbito de la salud y la nutrición. Aunque suelen mencionarse juntos, cumplen funciones distintas en el organismo. ¿Qué son exactamente? ¿En qué se diferencian? ¿Por qué son tan importantes para el bienestar general? En este artículo veremos sus características, beneficios y algunas fuentes naturales para incorporarlos en la dieta.


Escrito por Marianela Segura Flores, farmacéutica y docente de INESALUD.   


Probióticos y prebióticos: ¿Qué son y por qué los necesitas?

Los probióticos son microorganismos vivos que, cuando se consumen en cantidades adecuadas, aportan beneficios a la salud, principalmente al equilibrio de la microbiota intestinal. Se trata de bacterias y levaduras beneficiosas que ayudan a mejorar la digestión, fortalecer el sistema inmunológico y prevenir ciertas enfermedades. Entre los más conocidos se encuentran las especies de los géneros Lactobacillus y Bifidobacterium, así como ciertas cepas de levaduras como Saccharomyces boulardii.

Por otro lado, los prebióticos son compuestos de origen vegetal que sirven de alimento para las bacterias beneficiosas del intestino. No son microorganismos vivos, sino fibras no digeribles que favorecen el crecimiento y la actividad de la microbiota intestinal. Estos compuestos están presentes en muchos alimentos de origen vegetal y ayudan a mantener un equilibrio saludable en la flora intestinal. Entre los más estudiados se encuentran los fructooligosacáridos (FOS), la inulina y la galactooligosacáridos (GOS).

Probióticos vs. prebióticos: ¿Cuál es la diferencia?

Aunque ambos términos están relacionados con la salud intestinal, hay diferencias fundamentales entre ellos. Los probióticos son microorganismos vivos que tienen efectos beneficiosos en el organismo, mientras que los prebióticos son sustancias que sirven de alimento para estos microorganismos. Los probióticos se encuentran en alimentos fermentados como el yogur. En cambio, los prebióticos están presentes en alimentos ricos en fibra como los espárragos.

Además, en los últimos años ha surgido un nuevo concepto: los simbióticos. Se trata de productos que combinan prebióticos y probióticos en una misma formulación para potenciar sus beneficios. Estos productos buscan mejorar la supervivencia de los microorganismos beneficiosos en el intestino y potenciar sus efectos positivos en la microbiota.

Prebióticos y probióticos

Razones para consumir prebióticos y probióticos a diario

Incluir probióticos y prebióticos en la dieta puede aportar múltiples beneficios para la salud. Ayudan a mejorar la digestión y la absorción de nutrientes, ya que contribuyen a mantener una microbiota equilibrada. También fortalecen el sistema inmunológico, ya que el intestino desempeña un papel fundamental en la respuesta inmune. Además, son útiles en la prevención y el tratamiento de trastornos digestivos como el síndrome del intestino irritable, la diarrea asociada a antibióticos y el estreñimiento. Por otro lado, el consumo regular de estos compuestos contribuye al equilibrio de la microbiota intestinal, lo que puede tener efectos positivos en la salud metabólica y emocional.

Además de sus efectos sobre la digestión y la inmunidad, los prebióticos y probióticos han sido estudiados por su impacto en otras áreas de la salud. Se ha visto que podrían influir en la regulación del peso corporal, la salud cardiovascular y la reducción del riesgo de enfermedades inflamatorias y metabólicas. Algunos estudios incluso han sugerido que la microbiota intestinal influye en la salud mental, estableciendo una conexión entre el intestino y el cerebro, conocida como el eje intestino-cerebro.

¿Dónde encontrar probióticos y prebióticos de forma natural?

Para aprovechar sus beneficios, es recomendable incluir en la dieta alimentos ricos en estos compuestos. Los probióticos pueden encontrarse en productos fermentados como el yogur natural, el kéfir, el kimchi o el chucrut. También existen suplementos probióticos disponibles en cápsulas o sobres, formulados con cepas específicas que pueden ser útiles en ciertas condiciones de salud.

En cuanto a los prebióticos, están presentes en alimentos como el ajo, la cebolla, el puerro, los espárragos, el plátano, la alcachofa y la avena. Consumir una dieta rica en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales es una excelente manera de asegurar una ingesta adecuada de prebióticos y favorecer el crecimiento de una microbiota saludable.

El impacto de los probióticos y prebióticos en la salud mental

La relación entre el intestino y el cerebro es un campo de estudio fascinante. La microbiota intestinal produce neurotransmisores como la serotonina y el GABA, que influyen en el estado de ánimo y en la respuesta al estrés. Se ha observado que algunas cepas de probióticos pueden ayudar a reducir los síntomas de ansiedad y depresión, lo que ha llevado a la creación del término "psicobióticos" para describir aquellos microorganismos con efectos positivos en la salud mental. Un intestino sano puede favorecer un equilibrio emocional adecuado, lo que refuerza la importancia de incluir probióticos y prebióticos en la alimentación diaria.

Conclusión: la clave para un intestino saludable

Los probióticos y prebióticos son esenciales para mantener un sistema digestivo saludable y equilibrado. Mientras que los probióticos aportan microorganismos beneficiosos, los prebióticos los nutren y favorecen su crecimiento. Una dieta variada que incluya ambos, puede mejorar la salud intestinal, fortalecer el sistema inmunológico y prevenir diversas enfermedades.

El interés por la microbiota intestinal sigue en aumento, y la investigación en este campo avanza constantemente. A medida que aprendemos más sobre la conexión entre la salud digestiva y el bienestar general, queda claro que cuidar nuestra microbiota con una alimentación adecuada es una estrategia fundamental para mejorar la calidad de vida. Incluir alimentos ricos en probióticos y prebióticos es una forma sencilla y natural de cuidar nuestro bienestar general y potenciar nuestra salud desde el interior.

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Referencias

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Guillot, C. D. C. (2017). Microbiota intestinal, probióticos y prebióticos. Enfermería investiga: investigación, vinculación, docencia y gestión2(4), 156-160.

Guarner, F., Khan, A. G., Garisch, J., Eliakim, R., Gangl, A., Thomson, A., & Kim, N. (2011). Probióticos y prebióticos. Guía Práctica de la Organización Mundial de Gastroenterología: Probióticos y prebióticos1, 1-29.

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